La música es fantástica, uno no entiende lo que dice pero ¡tan bien! la entiende.

Frederic Chopin, Daniil Trifonov - Piano Concerto No.2

¡Chopin! Esa melancolía que te sale tan bien.

La vanidad

Tal vez la vanidad tenga que ver con nuestra condición de animales paralíticos, un león, es un animal completo, fundido con la naturaleza, procrea, busca su comida, el agua, se defiende de los peligros por sí mismo, ¡que más! El hombre, animal incompleto puede ser un cirujano, un arquitecto, político, pero intuye que en una isla desierta sería un pobre animal, presa de las bestias. Entonces, ante esos grandes edificios que no ha hecho, o esa enfermedad imposible de tratarla por sí mismo o ante los estrados judiciales se siente enano ante la letra chica de las leyes. sabe que es un pobre tipo indefenso, entonces es fácil presa del halago, de la vanidad. Delata una carencia. Sí, la vanidad delata una carencia, una incomplitud. No me imagino a un león preso de la vanidad, ni a ninguna bestia, le basta con sus dientes.
Se puede pasar por los mismos eventos, hacer los mismos recorridos y creerse originales, sin advertir que al lado, pared de por medio, los vecinos llegan a las mismas conclusiones.

Mozart

 Fantástico como traduce en música los estados del alma. Para mí, el mejor.

Fast food.

 Claro, comida rápida. Pero fast es también ayuno; la misma sensación que tengo cuando llevo a mis nietos al Mc Donald, haber comido papel picado o una hamburguesa de sueño. ¡Tengo más hambre que antes!